La redacción de la misión determina y detalla lo que es esencial, la razón de ser o actividad particular de la organización, los fines últimos e intermedios para los cuales fue creada y que otorgan sentido y valor a su existencia de actividad. Es por eso que normalmente la misión incluye los siguientes elementos:

 

  1. Identidad: ¿Quiénes somos? Es fundamental conocer de manera profunda las capacidades y talentos ocultos.
  2. Actividad: ¿A qué nos dedicamos? Conocer lo que realmente estamos realizando dentro de la empresa.
  3. Finalidad u objetivos: ¿Para quién lo hacemos? Es muy importante definir quiénes son nuestros clientes, saber los requerimientos que nos están exigiendo.

  La misión ha de explicar qué es lo que la organización hace, cuál es su razón de ser. Debe definir su propósito o finalidad socio-económica, en qué negocio se encuentra la compañía. Mediante tres simples preguntas la empresa conoce exactamente, y puede plantearse el negocio al que se dedica.

1. ¿Qué tipo de necesidad quiere satisfacer la empresa?

2. ¿A quién? (¿A qué segmento del mercado?)

3. ¿Cómo? (¿Con qué tecnología o know-how)